Parece recurrente el tener que escribir, analizar, pensar y repensar actos cuando se cambia el calendario. Quizas este sea más especial, seguramente lo es, porque con el año se va la primera decada de los 2000. Personalmente (y de eso justamente se trata esta columna) y aprovechando mi falta de validez moral para hablar en plural por lo que significa un grupo de trabajo, como el que se lleva a cabo "Ahora o Nunca", poder contar con este espacio de expresión, sea viernes o sabados, sea de noche o de tarde (aunque me sienta mucho más cómodo en la primera opción), poder contar con un grupo de personas, sean 2, 3, 4 o más, tener un compromiso con el que sintoniza del otro lado, sean el mismo número de los que estamos frente al micrófono, mayor o menor, es un motor que impulsa para seguir adelante, por eso, más alla del esfuerzo y lo que requiere fisica y sobretodo emocionalmente llevar esto adelante, siempre, con más o menos positividad, rescataré esta experiencia de vida al hacer de la radio, de una hora de radio, el lugar que elegimos, que elegí como bandera. Por eso, por más idas y venidas, por más o menos ganas, nos seguiremos encontrando mediante la onda expansiva de la FM cuando ustedes prendan la radio en el horario que nosotros estemos.
Ahora, y volviendo al lado por el cual me decidí a sentarme a escribir (después de un tiempo) este año fue sinónimo de perdida. Gracias al destino no tuve que soportar la pérdida de los seres queridos más cercanos, que sin duda marcarían este artículo con un distinto tinte al que tiene. Salvando esto, la pérdida, valorativamente menor pero significante a la vez, fue bastante grande y lo más doloroso es que fue interna. Empezando por el terreno físico otra vez, la ida de Fernando Peña fue un golpe importante, como reseñaba meses atrás en este mismo espacio. Fer fue un impulso importante para que hoy yo esté dedicando parte de mis días a la radio y que uno de mis mentores ya no este, aunque nunca lo haya conocido, es sin dudas, algo que resalta en el año. Mas luego, en el plano estrictamente de mi persona, sentí a este año irse de mis manos. Mi personalidad (buena, mala, al margén de esto) es bastante peculiar y por lo tanto sentir esto, no es para nada aconsejable. Fue en el marco de lo estudiantil cuando empezé a dejar cuentas pendientes, sin saldar, lo cual me perjudicó más emocionalmente que en el proceso en sí. Fue dirigirme a muchos horizontes sin abarcar a casi ninguno, fue perder más que ganar. El pozo se hizo más grande al ver que una de mis pasiones, otro de mis motores, que es escribir, como lo hago en este momento, se veía trunco, se nublaba, se oxidaba. Todavía tengo una novela a medio terminar, que por medio de esta publicación espero poder terminarla para el 2010. Para ir concluyendo, también se perdieron afectos, que aunque las vivencias me enseñaron a no llorarlos, se lamentan y mucho, porque, que somos sino el reflejo nuestro en los demás. No poder contar con personas que uno elige por destino o por egoísmo, es una marca más, otro ladrillo en la pared. Todo esto, y algunas otras pequeñeces fueron mitigando el desgano con el que termino este año (por lo cual no me explico como todavía no finalizo todo este testamento) y ser conciente creo que recrudece el sintoma. Sin dudas, y pecando de quejarme de lleno, comparativamente no debería ni haber empezado con esto, pero a veces es saludable dejar vertir un sentimiento, o que la herida sangre para empezar a sanar. Saludablemente, pienso, cayendo en la liviandad que el cambio de número en el año ayuda a dejar fluir viejas energías y llenarse de nuevas para seguir dandole para adelante. Como el 09 no lo voy a olvidar pero tampoco pienso recordarlo con frecuencia, dejarlo ir es, creo, mi opción correcta.
De lo vivido me llevo momentos inolvidables, tanto de los compartidos como los solitarios, los tristes como los felices, que al fin y al cabo son los más confortables en esta historia. A pesar de que el relato pareció una queja fue más un desahogo que no supe plasmar durante los 364 días anteriores y la experiencia es más que favorable para arrancar un nuevo camino con el doble de fantasías, emociones, expectativas. Rescato las charlas largas en cualquier lugar y sobre todo a aquellos que eligieron ser a parecer. Les deseo de todo corazón (si es que lo tengo a mano) un 2010 cargado de alegrías, un poco más de espiritu positivo y el anhelo de que puedan lograr lo que se propongan. Nos reencontramos el año que viene.
Ser